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Posibilidades de financiamiento

Los sistemas DEWATS pueden utilizarse para compensar algunos de los problemas económicos causados por los sistemas centralizados. De uso más habitual en las comunidades más pequeñas, estos sistemas se emplean para tratar volúmenes más reducidos de aguas residuales y, con frecuencia, aplicar tecnologías de bajo costo (por ejemplo, estanques de estabilización, filtros anaeróbicos y humedales artificiales). Cuando se diseñan e implementan de forma adecuada, estas tecnologías de bajo costo pueden brindar resultados satisfactorios en lo que respecta a la calidad del efluente. No obstante, si bien las inversiones iniciales para estas tecnologías son bajas, requieren un nivel apropiado de operación y mantenimiento para evitar una falla del sistema. Por lo tanto, es necesario considerar los recursos financieros y las inversiones en recursos humanos al inicio de la etapa de diseño para garantizar el funcionamiento adecuado de los sistemas descentralizados a largo plazo.

Con el propósito de maximizar los beneficios netos de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, también es importante examinar sus costos y beneficios sociales, ambientales y financieros a nivel local y aguas abajo, y comparar estos resultados con la segunda mejor alternativa, incluidos los costos de la inacción a más largo plazo. De hecho, la gran mayoría de las evidencias disponibles indican que los costos de una inversión inadecuada en gestión de aguas residuales son mucho mayores que en términos del dinero invertido, especialmente si se toman en cuenta los efectos negativos, directos e indirectos, sobre la salud, el desarrollo socioeconómico y el medio ambiente.

La utilización de aguas residuales puede sumar un nuevo flujo de ingresos al tratamiento de estas aguas, especialmente en aquellas situaciones donde la escasez de agua es recurrente o crónica. Se han aplicado distintos modelos de negocios en los cuales la recuperación de costos y valor representan una notoria ventaja desde el punto de vista económico. Sin embargo, los ingresos derivados de la venta de aguas residuales tratadas por lo general no son suficientes para cubrir los costos operativos y de mantenimiento de la planta de tratamiento. Cuando diferentes entidades son responsables de distintas partes de la cadena de servicio de saneamiento es necesario acordar claramente mecanismos de participación en los costos, riesgos y beneficios (por ejemplo, asociaciones público-privadas u otros sistemas de participación) si el valor creado mediante la reutilización ayudará a mantener dicha cadena de servicio. En el contexto más amplio de la gestión de recursos hídricos, una infraestructura hídrica multipropósito puede ofrecer ventajas adicionales para el tratamiento mejorado de las aguas residuales, pero esto suele ser más difícil de financiar que los proyectos de propósito único.


El agua potable es todavía un recurso infravalorado, incluso aunque se encuentre disponible desde el grifo, y con precios menores a los que deberían fijarse si se considera el costo real del servicio. Las aguas residuales tratadas deberán tener un precio menor que el del agua potable para que la ciudadanía las acepte. En esos casos, es más importante promover la reutilización del agua que recuperar los gastos.

No obstante, incluso cuando los ingresos derivados de la utilización de aguas residuales no cubren los costos adicionales, las inversiones en reutilización de agua generalmente se comparan con los costos de represas, desalinización y transferencias entre cuencas, entre otras opciones que aumentan la disponibilidad hídrica.

En suma, el financiamiento de la utilización y el tratamiento de las aguas residuales se vuelve más favorable cuando los costos de tratamiento son bajos y la propuesta de valor va más allá de la recuperación de agua de las aguas residuales e incluye la recuperación de nutrientes, energía y otros subproductos útiles. En vista de estas posibles sinergias en el ciclo de gestión de aguas residuales, se ha demostrado que las asociaciones público-privadas, basadas en la recuperación de gastos en todo el ciclo de gestión de las aguas residuales, pueden ayudar a incentivar e incluso cofinanciar al sector de saneamiento/aguas residuales, al tiempo que promueven los emprendimientos empresariales a pequeña y mediana escala. La existencia de usuarios finales que puedan absorber la oferta de productos y estén dispuestos y en condiciones de pagar por ellos (i. e. el mercado) es la condición más importante para la implementación de cualquier sistema de reutilización del agua y utilización y recuperación de subproductos


La gestión de aguas residuales y el saneamiento se consideran generalmente actividades costosas y con un uso intensivo de capital. Esto es así sobre todo en los grandes sistemas centralizados, que exigen el desembolso de grandes sumas de capital por adelantado. Una vez completados, estos sistemas rara vez generan ingresos importantes y, por lo tanto, no pueden cubrir sus propios costos de operación y mantenimiento a mediano y largo plazo, lo que lleva a un rápido deterioro. En consecuencia, no resulta sorprendente que la inversión en la gestión de aguas residuales y la calidad del agua no se haya considerado como prioridad política en muchas economías desarrolladas y en desarrollo. Además, el problema se agrava por la escasez crónica de fondos, que no permite invertir en el desarrollo de recursos institucionales y humanos. Es fundamental coordinar las inversiones y el financiamiento para mejorar el desempeño general de los sistemas de gestión de aguas residuales. La adopción de un enfoque del financiamiento basado en los resultados también puede ayudar a promover el diseño óptimo y la implementación y operación eficaces de estos sistemas.

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