El uso de un generador de ozono se ha vuelto cada vez más frecuente en procesos industriales vinculados al tratamiento de agua, aire y superficies, gracias a su capacidad de oxidación y desinfección sin dejar residuos químicos persistentes.
Entender el funcionamiento de un ozonizador permite evaluar si esta tecnología es adecuada para una aplicación específica, conocer sus alcances reales y evitar usos inadecuados que puedan generar riesgos.
A lo largo de este artículo, revisaremos cómo funciona, sus aplicaciones y consideraciones técnicas para que tengas una visión clara del tema.
Principio químico detrás del funcionamiento de un ozonizador
El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno (O₃). A diferencia del oxígeno que respiramos (O₂), esta forma triatómica es altamente reactiva e inestable, lo que explica su capacidad para eliminar microorganismos y oxidar compuestos orgánicos e inorgánicos.
El mecanismo de operación de un ozonizador se basa en transformar oxígeno presente en el aire o en una fuente concentrada en ozono mediante un proceso físico. Esta transformación no implica la adición de sustancias químicas, sino una modificación temporal de la estructura molecular del oxígeno.
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Métodos usados para generar ozono
Existen dos tecnologías principales empleadas para la producción de ozono. La más común en aplicaciones industriales es la descarga por efecto corona, donde una corriente eléctrica de alto voltaje atraviesa el oxígeno y rompe las moléculas de O₂ para formar O₃.
Otra tecnología utilizada en menor escala es la radiación ultravioleta, que emplea longitudes de onda específicas para provocar la separación molecular. Este método suele generar concentraciones más bajas, por lo que se destina a aplicaciones puntuales.
Ambos métodos explican el proceso de generación de ozono, aunque su eficiencia, capacidad y uso dependen del entorno industrial y del objetivo del tratamiento.
¿Qué ocurre una vez que el ozono es generado?
Una vez producido, el ozono debe ser transportado hasta el punto de aplicación. En sistemas de tratamiento de agua, se inyecta mediante difusores o contactores, mientras que en aire se libera de forma controlada en conductos o espacios cerrados.
Durante el contacto con el medio, el ozono reacciona con bacterias, virus, hongos y compuestos orgánicos, alterando sus estructuras celulares o químicas. Tras completar su acción, el ozono se descompone rápidamente y vuelve a convertirse en oxígeno.
Este comportamiento explica la forma en que actúa un ozonizador, caracterizada por una acción potente pero de corta duración.
Funcionamiento de un ozonizador en el tratamiento de agua
En aplicaciones de agua industrial, el ozono se utiliza para desinfección, control de olores, reducción de color y oxidación de contaminantes. Su efectividad depende del tiempo de contacto, concentración aplicada y calidad del agua de ingreso.
El sistema debe diseñarse considerando parámetros como caudal, temperatura y presencia de materia orgánica, ya que estos influyen en la velocidad de reacción del ozono.
Aquí se aprecia claramente el funcionamiento de equipos de ozonización, donde la ingeniería del sistema es determinante para lograr resultados medibles.

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Consideraciones de seguridad en el uso de ozonizadores
El ozono es efectivo, aunque también puede ser irritante para las vías respiratorias en concentraciones elevadas. Por ello, su uso industrial está sujeto a protocolos de seguridad, ventilación adecuada y controles operativos.
Los sistemas bien diseñados incorporan destructores de ozono residual y temporizadores que evitan acumulaciones peligrosas. Este enfoque responsable forma parte del principio de operación de un equipo de ozono aplicado correctamente.
¿En qué industrias se utiliza el ozonizador?
El ozono se emplea en industrias de alimentos y bebidas, tratamiento de aguas residuales, hospitales, agroindustria y procesos de desinfección especializados. Su aplicación varía según el objetivo, aunque siempre responde a criterios técnicos y normativos.
Entender el uso técnico de un ozonizador facilita la elección del equipo adecuado según el sector y la necesidad operativa.
Tipos de generadores de ozono
Generadores de efecto corona
Estas máquinas crean ozono tomando oxígeno y forzándolo a través de una rejilla metálica de alto voltaje que divide las moléculas de oxígeno en átomos individuales. Y estos se unen a otras moléculas de O2 del aire para formar ozono (O3).
Algunas de las ventajas de utilizar el efecto corona son que produce una salida de ozono consistente, genera altas concentraciones de ozono, proporciona una rápida eliminación orgánica (olores) y es ideal para aplicaciones de agua.
Generadores de luz ultravioleta (UV)
Este proceso de generación de ozono es similar al modo en que la radiación ultravioleta del sol divide el O2 para formar átomos individuales de oxígeno. La UV transforma el oxígeno en ozono cuando una longitud de onda de 254 nm (nanómetros) incide sobre un átomo de oxígeno.
La molécula (O2) se divide en dos átomos (O) que se combinan con otra molécula de oxígeno (O2) para formar ozono (O3). Y la luz UV se produce de forma natural a través de los rayos del sol, pero este proceso se considera menos eficaz que el efecto corona.
Sin embargo, presenta grandes ventajas como la accesibilidad, la facilidad de montar y utilizar, y que la producción de ozono con luz UV se ve menos afectada por la humedad.

Ahora que ya conoces cómo se desarrolla el funcionamiento de un sistema de ozonización, puedes evaluar con mayor claridad cuándo su aplicación resulta adecuada y qué aspectos técnicos deben considerarse para su uso industrial responsable.
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